Por: Fedra Valentina Moreno Claros
La moda rápida se ha convertido en una fuerza dominante en la industria global de la ropa, ofreciendo prendas modernas a precios accesibles.
Sin embargo, detrás de esa aparente accesibilidad se esconde un alto costo ambiental y social que con frecuencia pasa desapercibido. Comprender estos impactos es fundamental para fomentar hábitos más sostenibles y proteger tanto al planeta como a las personas involucradas en la producción.
La moda rápida se puede definir como un modelo de negocio basado en ciclos de producción extremadamente rápidos, materiales de bajo costo y renovación constante de tendencias. Las grandes marcas lanzan nuevas colecciones semanalmente o incluso a diario, incentivando a los consumidores a comprar más de lo que realmente necesitan. Esto genera un ciclo de sobreconsumo en el que la ropa se usa poco tiempo y se desecha con rapidez, contribuyendo al enorme volumen de desechos textiles
Impacto ambiental
La industria de la moda es actualmente uno de los sectores más contaminantes del mundo. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, es responsable de aproximadamente el 10% de las emisiones globales de carbono, superando las generadas por la aviación y el transporte marítimo internacional combinados (UNEP, 2023). Además, la moda rápida depende en gran medida de fibras sintéticas como el poliéster, derivadas del petróleo, que liberan microplásticos en los océanos cada vez que se lavan.
El consumo de agua es otro problema crítico. La producción de algodón requiere enormes cantidades de agua, y los procesos de teñido contaminan ríos en los países productores. Investigaciones de la Fundación Ellen MacArthur (2020) señalan que el 20% de las aguas residuales del mundo proviene de la fabricación textil. La falta de plantas de tratamiento adecuadas agrava el daño a los ecosistemas acuáticos y a las comunidades locales.
Impacto social
La moda rápida prospera gracias a la mano de obra barata, en su mayoría trabajadoras y trabajadores en países en desarrollo que laboran en condiciones peligrosas y explotadoras. Salarios bajos, largas jornadas y mínimas protecciones laborales son problemas comunes en las fábricas textiles. Uno de los ejemplos más trágicos fue el colapso del edificio Rana Plaza en Bangladesh en 2013, donde murieron más de 1,100 trabajadores debido a condiciones de infraestructuras deficientes (Clean Clothes Campaign, 2021). A pesar de la creciente conciencia global, muchas personas siguen enfrentando precariedad para satisfacer la demanda de ropa barata.
Cultura del consumo
La industria ha alimentado una cultura de ropa desechable, en la que las prendas pierden valor rápidamente. Las redes sociales y la publicidad constante impulsan las compras impulsivas, llevando a los consumidores a priorizar cantidad sobre calidad. Como consecuencia, millones de toneladas de textiles terminan en vertederos cada año, descomponiéndose lentamente y liberando sustancias tóxicas al suelo y al aire.
Alternativas sostenibles
Para contrarrestar los impactos negativos de la moda rápida, han surgido prácticas sostenibles como una alternativa responsable. La moda lenta defiende el consumo consciente, la durabilidad, la producción ética y el diseño atemporal. Comprar ropa de segunda mano, reparar prendas existentes y apoyar marcas locales y transparentes son acciones efectivas para reducir el daño ambiental. Asimismo, las estrategias de reciclaje y la moda circular permiten extender el ciclo de vida de los textiles, disminuyendo significativamente los residuos.
Conclusión
La moda rápida puede parecer conveniente, pero sus consecuencias ambientales y sociales son graves y de gran alcance. Promover la conciencia y la toma de decisiones responsables es fundamental para impulsar cambios en la industria y construir un futuro más sostenible. Los consumidores desempeñan un papel clave en esta transición al elegir la calidad sobre la cantidad y exigir transparencia a las marcas de moda.
Referencias
Clean Clothes Campaign. (2021). Rana Plaza: A decade of change. https://cleanclothes.org
Ellen MacArthur Foundation. (2020). Una nueva economía textil: Rediseñando el futuro de la moda.
United Nations Environment Programme. (2023). Sostenibilidad e industria de la moda.
