Por: Vanessa Trejo Carrillo
Nos encontramos en una temporada en la que abunda la calidez humana, entre familias y amigos, con la llegada de las festividades de diciembre, la Navidad y el Año Nuevo, el crecimiento económico se vuelve exponencial, tras las compras que se hacen en esta temporada, pero como consecuencia de esto, el impacto ambiental también es muy grande. ¿Alguna vez nos hemos cuestionado el impacto que tienen nuestras tradiciones en el medio ambiente? Al menos en las festividades decembrinas, nuestra sociedad tiene la costumbre de optar por compras excesivas, tras la tradición de cena navideña, intercambio de regalos, ropa nueva y algunas compras que se ajustan al presupuesto de cada familia e individuo en nuestra sociedad. Pero siendo realistas, son muy pocas las personas las que se preocupan por el impacto que tendrán los residuos de estas compras para nuestro planeta.
A nivel mundial, un tercio de los alimentos que se producen en esta temporada se desperdician durante la época navideña debido a que se duplica la cantidad de comida que se suele ingerir. Esto sucede porque, en la mayoría de las ocasiones, se cocinan más alimentos de los que se necesitan o se realizan compras de comida excesivas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) comenta lo siguiente respecto a este tema: “El desperdicio de alimentos en el mundo es responsable de emitir 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera cada año”. Con la llegada de las festividades navideñas durante el mes de diciembre, el número de residuos diarios se incrementa un 30% a diferencia de la cantidad de residuos que generamos durante los otros meses del año. Los residuos generados durante este mes aumentan a casi 20.000 toneladas diarias de basura orgánica aproximadamente.
Además, la producción de árboles artificiales genera elevadas cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, provocando un incremento del calentamiento global. Otro de los inconvenientes que conlleva la producción de este tipo de árboles es que no pueden reciclarse, puesto que están fabricados con petróleo y tardarían hasta un total de 500 años en degradarse. Frente a esta realidad, es muy indispensable que nos replanteemos el cómo estaremos festejando estas festividades. El uso excesivo del plástico en envoltorios, decoraciones desechables, desperdicio de alimentos y el consumo excesivo de energía eléctrica cada vez más contribuyen y tienen un mayor impacto para el deterioro de nuestro planeta.
A pesar de encontrarnos en una época donde la lucha contra el cambio climático es una realidad muy presente, durante estas fechas se aleja el objetivo principal de alcanzar la neutralidad climática. El despilfarro de dinero para iluminar las ciudades durante este periodo es notorio, dado que se encienden una media de 200 horas desde finales de noviembre hasta el 6 de enero en la mayoría de los casos y es demasiado notorio el cómo incluso autoridades gubernamentales destinan gran parte del capital económico de su administración para la decoración de la temática navideña en las ciudades y municipios, en donde también se podría comenzar a implementar prácticas más sostenibles en esta temporada, mismas que servirían de ejemplo para los ciudadanos.
Aunque todas estas prácticas se hayan normalizado con el paso del tiempo, las consecuencias cada vez se ven más reflejadas, con el aumento de la contaminación, la acumulación de residuos y el desgaste y agotamiento de los recursos naturales, pero es muy importante que te cuestiones a ti mismo, a ti misma: ¿en qué ambiente quiero vivir dentro de 5, 10, 15 o 50 años? ¿Uno lleno de residuos y contaminación? ¿O uno en el que persevere la vida? La respuesta a estas preguntas se encuentra reflejada en tu vida, en lo que estás haciendo hoy. Muchas veces se cree que las acciones individuales no cuentan, pero realmente hoy más que nunca, tú no deberías olvidar el poder y lo valiosas que son tus acciones, porque realmente cuentan.
Hoy me gustaría hacer un llamado a la acción desde la conciencia y la responsabilidad, recordando que nuestras tradiciones no tienen por qué comprometer el futuro del planeta. Celebrar de manera responsable es una forma de demostrar amor no solo hacia nuestras familias, sino también hacia el entorno que nos rodea. Decide reducir, opta por alimentos locales, sé más consciente con tus compras, compra solo la comida necesaria, reutiliza adornos navideños, pero sobre todo comienza siendo tú, el cambio que quieres ver en el mundo, tus acciones cuentan, tus acciones valen. Celebrar la Navidad y el Año Nuevo no debería basarse únicamente en el consumo, sino en el fortalecimiento de los valores humanos, la convivencia y el respeto por nuestro entorno. Porque el verdadero espíritu de las festividades no está en lo que consumimos, sino en las decisiones conscientes que tomamos hoy para proteger el planeta.
Referencias:
Ambientum.com. (s. f.). Ambientum portal líder medio ambiente. Recuperado de https://www.ambientum.com/
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). (s. f.). Plataforma técnica sobre la medición y la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos. Recuperado de https://www.fao.org/platform-food-loss-waste/es/
